En el mundo actual, con la espectacular proliferación de dispositivos portátiles, la dependencia hacia el cable eléctrico y la toma de electricidad para utilizar un aparato es cada vez menor. Los dispositivos electrónicos estirables ahora podrán usarse en infinidad de lugares, incluyendo el interior del cuerpo humano. La electrónica implantable permitiría una buena vigilancia automática in situ de casi cualquier cosa, desde las ondas cerebrales a la actividad del corazón, incluyendo aplicaciones para las que las baterías rígidas no sirven. Gracias a esto se lograrían grandes avances en la medicina.
Huang y Rogers han demostrado que su batería continúa funcionando bien (energizando un LED, en los experimentos) incluso cuando es estirada, plegada y retorcida.
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La batería puede funcionar durante ocho o nueve horas antes de que necesite recargarse, lo que puede hacer de forma inalámbrica.
La potencia y el voltaje de la batería estirable son similares a los de una batería de ión-litio convencional del mismo tamaño, pero la batería flexible puede estirarse hasta un 300 por ciento de su tamaño original y seguir funcionando bien.
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